Cuando el bacalao queda jugoso y la salsa tiene el equilibrio justo entre tomate, cebolla y pimiento, aparece uno de esos platos caseros que parecen mucho más complicados de lo que son. El bacalao a la riojana combina un pescado delicado con una salsa intensa y sencilla, perfecta para cocinar en familia o preparar con antelación. Aquí encontrarás cantidades para cuatro personas, tiempos claros, el método para desalarlo y los errores que más suelen arruinar el resultado.
Una receta tradicional con técnica sencilla y mucho sabor
- Raciones: 4 personas.
- Tiempo total: entre 60 y 75 minutos si utilizas bacalao ya desalado.
- Base de la salsa: cebolla pochada, tomate, ajo y pimiento rojo.
- Mejor textura: lomos gruesos, bien secos y cocinados a fuego suave.
- Conservación: hasta 3 días en el frigorífico, siempre en un recipiente hermético.

Qué hace riojana a esta receta
La personalidad del plato está en la salsa, no en una lista interminable de ingredientes. La combinación de cebolla muy tierna, tomate reducido, ajo y pimiento rojo crea un fondo dulce y ligeramente ahumado que acompaña al pescado sin ocultarlo.
En muchas versiones aparece también la pulpa de pimiento choricero, un ingrediente concentrado que aporta profundidad y un sabor más redondo. Los pimientos morrones asados o los del piquillo funcionan muy bien cuando se incorporan al final, porque conservan mejor su aroma y dan contraste a la salsa.
No conviene confundir esta preparación con el bacalao a la vizcaína. Ambas recetas pertenecen a la cocina del norte y utilizan pimientos, pero la versión riojana suele apoyarse más claramente en el tomate y el pimiento rojo. Yo prefiero mantener esa sencillez y no añadir demasiadas especias: el bacalao debe seguir siendo reconocible.Ingredientes para cuatro personas
| Ingrediente | Cantidad | Observación |
|---|---|---|
| Lomos de bacalao desalado | 4 unidades, unos 700-800 g | Mejor si son gruesos y sin espinas |
| Cebolla | 2 unidades grandes | Bien picada para que se funda en la salsa |
| Tomate triturado | 700-800 g | También se puede usar tomate maduro rallado |
| Pimiento rojo | 3 unidades o 250 g de piquillos | Asado o en conserva de buena calidad |
| Ajo | 4 dientes | Dos para la salsa y dos para el pescado |
| Pulpa de pimiento choricero | 1 cucharada | Opcional, pero muy recomendable |
| Aceite de oliva virgen extra | 5-6 cucharadas | Para pochar y cocinar los lomos |
| Vino blanco | 100 ml | Opcional, ayuda a dar frescura |
La sal debe utilizarse con prudencia porque el bacalao puede conservar bastante sal incluso después del desalado. El azúcar tampoco es imprescindible. Yo solo añado una pizca si el tomate resulta demasiado ácido, nunca para endulzar la salsa.
Cómo desalar el bacalao sin perder su textura
Si compras lomos ya desalados, basta con secarlos muy bien con papel de cocina. Si partes de bacalao en salazón, retira primero la sal superficial bajo el grifo y colócalo en un recipiente con agua fría y dentro del frigorífico.
- Coloca los lomos con la piel hacia arriba.
- Cubre completamente con agua fría.
- Cambia el agua cada 8-12 horas.
- Calcula entre 36 y 48 horas, según el grosor de las piezas.
- Prueba una pequeña lasca antes de cocinar y seca el pescado a conciencia.
El tiempo no es una regla absoluta. Un lomo fino puede estar listo antes, mientras que una pieza muy gruesa necesita más cambios de agua. El error más habitual es desalarlo demasiado deprisa y compensar después con una salsa muy suave. Es mejor probarlo y ajustar el proceso que confiar ciegamente en el reloj.
Cómo preparar la salsa y cocinar los lomos
1. Asa los pimientos
Si utilizas pimientos frescos, colócalos en una bandeja con aceite y una pizca de sal. Ásalos a 180 ºC durante 35-40 minutos, girándolos a mitad de cocción. Cuando estén templados, pélalos, retira las semillas y córtalos en tiras. Reserva también el jugo que hayan soltado.
Para una versión más rápida puedes utilizar pimientos del piquillo. No tendrán exactamente el mismo sabor tostado, pero ofrecen un resultado muy digno y reducen bastante el tiempo de preparación.
2. Cocina el fondo lentamente
Calienta tres cucharadas de aceite en una cazuela amplia y añade la cebolla picada con el ajo. Déjalos a fuego bajo durante 20-25 minutos, removiendo de vez en cuando. La cebolla debe quedar blanda y translúcida, nunca tostada.
Agrega el tomate triturado y, si lo utilizas, el vino blanco. Cocina la salsa otros 25-30 minutos, hasta que pierda parte del agua y tenga una textura espesa. Incorpora la pulpa de choricero durante los últimos minutos. Si prefieres una salsa fina, pásala por un pasapurés, aunque dejar pequeños trozos también resulta muy agradable en una receta casera.
3. Incorpora el pescado
Seca los lomos y, si quieres una superficie más dorada, pásalos ligeramente por harina. Dóralos en una sartén con un poco de aceite durante 2 minutos por cada lado. No se trata de freírlos por completo, sino de sellarlos sin resecar el interior.
Coloca el bacalao sobre la salsa caliente, con la piel hacia arriba, y cocina a fuego muy suave durante 5-6 minutos por cada lado, dependiendo del grosor. Mueve la cazuela con suavidad para que la gelatina del pescado ayude a ligar la salsa. Evita remover con una cuchara, porque los lomos pueden romperse.
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4. Termina con los pimientos
Añade las tiras de pimiento y el jugo reservado durante los últimos 2-3 minutos. Prueba la salsa y rectifica de sal solo al final. El pescado estará listo cuando las lascas se separen con facilidad, pero todavía mantengan humedad en el centro.
Errores frecuentes y ajustes que sí funcionan
El primer fallo suele ser cocinar el bacalao con demasiada intensidad. Un hervor fuerte rompe los lomos, evapora demasiado líquido y deja una salsa pesada. La señal correcta son pequeños borbotones, nunca una ebullición agresiva.
- No seques el pescado: el exceso de agua diluye la salsa y dificulta que se dore.
- No sales al principio: el punto del bacalao cambia mucho según el desalado.
- No acortes el pochado: una cebolla apenas hecha deja un sabor crudo y áspero.
- No abuses de la harina: una capa gruesa convierte la salsa en una crema pastosa.
- No remuevas los lomos: mueve la cazuela para integrar, no los golpees con utensilios.
Si la salsa queda demasiado espesa, añade una o dos cucharadas de agua, caldo de pescado o vino blanco. Si queda líquida, retira el pescado y deja reducir la salsa unos minutos más. Esta corrección es importante porque el bacalao no debería permanecer en el fuego mientras intentas espesar el fondo.
También puedes preparar una versión más ligera sin harina y sin freír previamente el pescado. En ese caso, incorpora los lomos directamente a la salsa y prolonga la cocción unos minutos. El resultado será menos tostado, pero conservará mejor la delicadeza del pescado.
Con qué servirlo y cómo conservarlo
La salsa ya aporta bastante intensidad, así que la guarnición debe ser sencilla. En mi mesa funciona especialmente bien una rebanada de pan rústico, arroz blanco o unas patatas cocidas. Una ensalada verde con un aliño ligeramente ácido aporta frescura y evita que el conjunto resulte pesado.Este plato mejora después de reposar unos minutos, pero no conviene dejarlo horas a temperatura ambiente. Guarda las sobras frías en un recipiente hermético y consúmelas en un máximo de 3 días. Para recalentar, utiliza fuego bajo y añade una cucharada de agua si la salsa se ha concentrado demasiado.
Si vas a cocinarlo para una comida especial, puedes dejar preparada la salsa el día anterior. El mismo día solo tendrás que calentarla, cocinar el bacalao y añadir los pimientos. Así controlas mejor el punto del pescado y llegas a la mesa con una salsa reposada y más sabrosa.
El detalle final que convierte un guiso correcto en un plato memorable
La diferencia no está en añadir más ingredientes, sino en respetar tres tiempos. La cebolla necesita paciencia, la salsa debe reducir sin quemarse y el bacalao debe cocinarse lentamente. Cuando esas tres cosas se cumplen, el resultado es jugoso, aromático y equilibrado.
Yo serviría cada lomo con abundante salsa, unas tiras de pimiento por encima y pan al lado. Es una receta humilde en su estructura, pero suficientemente completa para una comida de domingo, una celebración familiar o cualquier día en que apetezca cocinar pescado con sabor de cocina tradicional.